viernes, 21 de noviembre de 2008

Filípica

.Los paparazzis responden a una de las necesidades más crueles y compulsivas que haya creado la sociedad contemporánea: el deseo de inmiscuirse en la vida privada, en especial de aquellos a quienes los medios han consagrado como una suerte de seres extraterrestres y por encima del resto.

. Y es que de parte de la gente que se siente inferior (es decir los admiradores de las estrellas) hay como una especie de alivio al saber que sus "modelos de vida" tienen también su lado oscuro y sus miserias: es decir, son como yo, como tú y aún peores.

. Los paparazzis son también periodistas cuyo nivel de inteligencia y profesionalismo no les permitió incursionar en el periodismo serio y trascendente. No sirven para la crónica política, menos para el análisis; ni siquiera para el periodismo deportivo.

. Los paparazzis han difuminado el límite entre lo privado y lo público, haciéndole creer al "culto público" que no hay nada privado y todo tiene el derecho a ser conocido.

. Pero sea lo que se haya instaurado en la imagería colectiva, las leyes peenales protegen el ámbito privado y cualquiera quien lo invada, así se trate del de un artista o personaje pública, es susceptible de ser encauzado penlamente; así lloriquee: pregúntenle a Magaly.

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